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El Club Ciclista: Rutas y Paradas Gourmet

En nuestro querido club ciclista, hay una regla no escrita que todos seguimos a rajatabla: ¡cada ruta necesita su parada gourmet! Porque, seamos sinceros, ¿qué es una salida en bici sin un delicioso pincho de tortilla y un café con leche que hagan bailar a nuestras papilas gustativas?

Imagínate la escena: un grupo de valientes ciclistas, sudando la gota gorda mientras suben una colina. Uno de ellos, el más audaz, grita: “¡Vamos, que ya casi llegamos a la cima!” Pero, en vez de continuar, el resto asiente en silencio y miran hacia el horizonte, donde saben que se encuentra su santuario: la próxima cafetería.

La Importancia de la Parada

Pero, ¿por qué es tan crucial esta parada? La respuesta es simple: ¡la tortilla de patatas! Esa mezcla perfecta de huevos, patatas y un poco de amor es el combustible que nos impulsa a continuar. Es como el Oro de los Ciclistas: irrenunciable. Sin ella, podríamos incluso caer en el temido “bajón ciclista”, una peligrosa situación donde la mente divaga y empiezas a preguntarte: “¿Por qué no elegí el senderismo?”

Y no olvidemos el café con leche, ese néctar de los dioses que tiene el poder de transformar a un ciclista exhausto en una máquina de pedaleo. Con cada sorbo, se escucha un coro celestial… o quizás solo son las risas de los compañeros de ruta, comentando sobre la última caída en la que «solo fue un accidente» mientras “saludábamos” a una ardilla.

En Resumen

Así que sí, amigos ciclistas, nuestro deber es claro: cada ruta no solo debe cuidar de nuestro cuerpo con ejercicio, sino también deleitar nuestro paladar. Porque más allá de la pasión por las dos ruedas, en el fondo, todos sabemos que la verdadera razón por la que nos reunimos es para hacer nuestra ruta un poco más sabrosa, un pincho de tortilla a la vez. ¡Y que viva el café con leche!